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Descubrir el papel y los servicios de una comunidad de municipios en el medio rural

Una comunidad de municipios es un establecimiento público de cooperación intercomunal (EPCI) que agrupa a varios municipios vecinos en torno a competencias compartidas. En el medio rural,…

Réunion de planification dans une salle communale rurale avec des élus et des citoyens autour d'une table couverte de cartes et documents

Una comunidad de municipios es un establecimiento público de cooperación intercomunal (EPCI) que agrupa a varios municipios vecinos en torno a competencias compartidas. En el medio rural, esta estructura adquiere una dimensión particular: permite a aldeas de unos pocos cientos de habitantes compartir recursos que ninguno de ellos podría financiar por sí solo.

Competencias obligatorias y competencias elegidas por la comunidad de municipios

La distinción entre lo que una comunidad de municipios debe hacer y lo que puede hacer a menudo sigue siendo difusa para los habitantes. Dos bloques de competencias obligatorias estructuran el funcionamiento de cada EPCI: la ordenación del territorio y el desarrollo económico.

La ordenación del territorio abarca los documentos de urbanismo intercomunales, las zonas de actividades o la gestión de ciertas vías. El desarrollo económico incluye la creación y el mantenimiento de zonas artesanales, el apoyo a los comercios locales y la acogida de empresas en el territorio.

Más allá de este núcleo, cada comunidad de municipios elige competencias opcionales y facultativas adaptadas a su contexto. Un territorio montañoso no tendrá las mismas prioridades que una llanura cerealista. La primera infancia, la viabilidad, la cultura, el deporte o la recogida de residuos figuran entre los ámbitos más frecuentemente asumidos, pero nada es automático.

El ejemplo del Bellegardois ilustra esta capacidad de adaptación: una comunidad de municipios rural que organiza sus servicios en función de las necesidades concretas de sus habitantes, como se puede observar en cc-bellegardois.fr.

Agua y saneamiento en el medio rural: una competencia que ha cambiado de rumbo

Agente de obras públicas de una comunidad de municipios inspeccionando una carretera rural renovada con un paisaje de setos de fondo

La gestión del agua y del saneamiento ha sido durante mucho tiempo anunciada como una transferencia inevitable hacia las comunidades de municipios. La ley del 11 de abril de 2025 ha modificado esta trayectoria. La transferencia obligatoria del agua y del saneamiento ha sido suprimida.

Concretamente, los municipios que aún no habían transferido estas competencias pueden ahora elegir conservarlas, confiarlas a su intercomunalidad o delegarlas a un sindicato especializado. Las transferencias ya realizadas, en cambio, permanecen vigentes.

Esta flexibilidad es muy importante en el medio rural. Una red de agua potable que abastece a algunos caseríos dispersos en un vasto territorio no se gestiona como una red urbana densa. La posibilidad de mantener una gestión comunal o sindical permite conservar una reactividad local, donde una transferencia rígida podría haber creado distancia entre los usuarios y el gestor.

Movilidad rural: el papel creciente de las comunidades de municipios

La ausencia de transportes públicos clásicos es uno de los marcadores de la vida cotidiana rural. Las comunidades de municipios se han convertido en actores directos para intentar reducir este aislamiento, especialmente a través de los proyectos financiados por el Fondo verde.

Las soluciones desplegadas no se asemejan a las líneas de autobús urbanas. Se organizan más bien en un conjunto de servicios de movilidad adaptado a necesidades dispersas:

  • Transporte a demanda, activado por reserva telefónica o digital, para conectar los pueblos entre sí
  • Transporte solidario, basado en voluntarios que acompañan a personas sin vehículo a los servicios de salud o a los comercios
  • Carsharing y alquiler de bicicletas (incluidas eléctricas) para los trayectos de casa al trabajo o los desplazamientos hacia las zonas de actividad

El balance del Fondo verde confirma que las comunidades de municipios figuran entre los principales promotores de estos proyectos en zonas rurales. Este enfoque pragmático, a través de pequeñas piezas complementarias, responde mejor a la realidad de un territorio extenso que una única línea de transporte.

Lo que financia una comunidad de municipios y lo que queda a cargo del municipio

Agente de atención de una comunidad de municipios asesorando a una pareja en un espacio de servicios públicos en el medio rural

La distribución financiera entre el municipio y la intercomunalidad sigue siendo uno de los puntos menos claros para los habitantes. En la práctica, la comunidad de municipios percibe una parte de la fiscalidad local (en particular, la contribución económica territorial) y recibe dotaciones del Estado. Estos recursos financian las competencias que ejerce.

El municipio, por su parte, conserva su propio presupuesto para todo lo que no corresponde a la intercomunalidad: estado civil, mantenimiento de ciertos edificios municipales, cementerio, alumbrado público (según los casos). El alcalde sigue siendo el interlocutor cercano para estos temas.

La frontera no es idéntica en todas partes. Un informe de actividad de una comunidad de municipios puede revelar la gestión de guarderías y bibliotecas, mientras que un territorio vecino de tamaño comparable deja estos servicios a los municipios miembros. Esta variabilidad depende de las decisiones políticas locales y de los recursos disponibles.

Los municipios rurales más frágiles se benefician de un efecto palanca real gracias a la mutualización. Un pueblo de unos pocos cientos de habitantes no podría, por sí solo, emplear a un instructor de permisos de construcción o financiar un servicio de recogida de residuos eficiente. La mutualización intercomunal hace accesibles servicios que estarían fuera del alcance de un pequeño municipio aislado.

Ingeniería territorial: la competencia invisible de las intercomunalidades rurales

Elaborar un expediente de subvención europea, responder a una convocatoria de proyectos del Estado, concebir un plan local de urbanismo intercomunal: estas tareas requieren competencias técnicas que la mayoría de los pequeños municipios no poseen internamente.

La comunidad de municipios pone a disposición esta ingeniería territorial, es decir, los recursos humanos y técnicos capaces de transformar una idea local en un proyecto financiado y realizado. Sin esta capacidad, muchas iniciativas se quedarían en la fase de intención.

Esta función de acompañamiento es aún más determinante dado que los financiamientos públicos dependen cada vez más de convocatorias de proyectos competitivos. Un territorio que no cuenta con agentes formados en la elaboración de expedientes se pierde créditos a los que tendría derecho. La comunidad de municipios corrige en parte esta desigualdad de acceso.

La comunidad de municipios en el medio rural no tiene la vocación de reemplazar al municipio, sino de complementar lo que ya no puede asegurar por sí solo. La ley de 2025 sobre el agua y el saneamiento muestra que esta división de responsabilidades sigue evolucionando, caso por caso, según las realidades de cada territorio.

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